La edad de ser madre o ¿cuándo quiero ser madre?

Algunos días, y hoy es uno de esos, las noticias tratan un mismo tema de formas diferentes; la casualidad o el azar determinan que un asunto que aparentemente no lo era se convierta en noticia y llene páginas de periódicos y de internet y minutos de radio y televisión. Curiosamente no son los trajes de Camps, ni los fichajes del Madrid, ni siquiera la financiación autonómica… se trata de la maternidad.

Y esto ha ocurrido por dos noticias muy dispares: la muerte de María del Carmen Bousada y el primer informe del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sobre el anteproyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

En el primer caso se trata de una mujer que ocultó su verdadera edad (dijo que tenía 55 años) y fue madre a los 67 de dos niños mediante técnicas de tratamiento hormonal e inseminación artificial. Ahora, algo más de dos años y medio después, un cáncer de mama le ha llevado a la muerte y ha dejado huérfanos a los dos niños.

El informe de CGPJ se limita a proponer unos cambios técnicos en la ley. Considera  que las jóvenes de 16 años pueden casarse o emanciparse con el permiso paterno y que la propuesta de la reforma de la ley del aborto entra en esos parámetros. Sin embargo, defiende que como las adolescentes son todavía menores de edad, es coherente pensar que los padres deberían ser informados ya que todavía tienen la patria potestad.

¿Existe una edad para ser madre? Sin duda, existe. El problema es si lo miramos desde una perspectiva biológica, social, ética, técnica…

En el mundo actual pesan mucho más las tres últimas cuestiones que la primera que es, sin duda, la fundamental. En el mundo animal la pubertad es un periodo temprano y la vida reproductiva comienza de inmediato; biológicamente es acertado, la maquinaria está a pleno rendimiento y las posibilidades de obtener una perfecta  descendencia aumentan respecto a los embarazos tardíos. Pero los animales no estudian, no deben pagar hipotecas, no se plantean disfrutar de la vida antes de tener hijos, no están sujetos a la legislación o a las creencias  ni cuentan con diversas técnicas para facilitar o corregir lo que la naturaleza no consigue por sus propios medios.

Vivimos en una sociedad que nos aisla del mundo real, nos da frío (aire acondicionado) cuando hace calor y calor (calefacción) cuando hace frío; de esa forma casi siempre nos molesta un ambiente no climatizado. Respecto a la maternidad todavía sigue un camino relativamente natural pero ya conocemos términos como niños a la carta (de momento con nobles fines curativos o preventivos) o hemos oído hablar (aunque no nos lo creamos) de los primeros humanos clonados (Clonaid y los raelianos). Es excelente contar con la técnica para mejorar la salud y para permitir ser madres a personas que no pueden serlo, pero estamos al borde de superar ciertos límites. En este tipo de cuestiones siempre se puede encontrar un científico capaz de intentarlo para alimentar sus afanes de gloría  (recordemos al coreano Hwang Woo-suk) o su bolsillo.

Lamentablemente creo que la madre-abuela Bousada es un primer aviso de lo que se nos avecina. La pregunta dejará de ser  cuándo debo ser madre para pasar a ser cuándo quiero ser madre, cómo quiero que sea mi hijo/a…etc.

Os dejo un folleto ficticio de una supuesta empresa de selección genética y fabricación de niños a la carta (ver folleto).

Ahora parece el argumento de un película (Gattaca, sin ir más lejos) pero… ¿seguirá siendo así mañana?

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