Nicotina para todos

Corresponsal: Mar Morán y Jana Minguillón.
El humo del tabaco llega al cerebro de las personas que no son fumadoras casi en el mismo porcentaje que les llega a los fumadores, ya que una persona que está en un lugar cerrado e inhala ese humo, sufre unas consecuencias similares a las que sufre el que está fumando.

El humo del tabaco que está en el aire, es tan perjudicial como el que se inhala directamente, ya es capaz de despertar el ansia de fumar a una persona que está intentando dejar este vicio.

Se hizo un estudio que decía que una hora inhalando humo como fumador pasivo en un espacio cerrado transporta suficiente nicotina al cerebro como para permitir a ésta enlazarse a los receptores cerebrales, que normalmente son alcanzados en el cerebro de los fumadores activos por la exposición directa al humo del tabaco, tambien se demostró que un niño que esté expuesto al humo del tabaco desde pequeño, tiene más probabilidades de ser una persona fumadora en la adolescencia, que un niño que no esté expuesto a este humo.

En resumidas cuentas todo apunta a que el humo inhalado por los fumadores pasivos actúa en el cerebro como un promotor del hábito de fumar.

Imagen tomada de: http://www.tusaludmental.com/wp-content/uploads/2008/12/el-tabaco-y-la-esquizofrenia.jpg

Nota del administrador del blog: el contenido del artículo, la ortografía y la expresión son realizados libremente por los y las corresponsales y no son modificadas para su publicación.

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