Fármacos contra el gen del miedo

1370452155_946113_1370454166_noticia_normalCorresponsal: Teresa Casanova

El gen oprl1 se encarga de regular el miedo en los ratones y en los humanos. Este gen está implicado en el estrés postraumático, que es el gran problema psiquiátrico para las víctimas que sobreviven a un atentado o a un accidente. Fabrica el receptor de la nociceptina, y las moléculas agonistas, o futuros fármacos, dirigidas a estimularlo previenen el estrés postraumático en ratones. Los científicos de la facultad de medicina de la Universidad de Emory (Atlanta) plantean la posibilidad de probar sus fármacos en víctimas de atentados o accidentes justo después de la situación traumática, pero antes de que se desarrollen los síntomas del estrés postraumático.

Sin embargo, otros investigadores imaginan un tratamiento profiláctico post-exposición, es decir, que se administe poco después del acontecimiento desencadenante y antes de que se desarrollen los síntomas del estrés postraumático en las personas que intervengan en el rescate.

Los investigadores de Emory empezaron administrando el fármaco a sus modelos animales por inyección directa en la amígdala (estructura cerebral de donde emana el miedo en roedores y humanos). De esta manera les fue posible extender los resultados administrando el fármaco de formas más aceptables para futuros pacientes, es decir, que este fármaco podría usarse como pastillas.

Otra propiedad de este fármaco es que el receptor oprl1 es muy similar al receptor de opiáceos m, componente neuronal a través del cual la morfinal y sus derivados ejercen su acción en el cerebro. Este parecido es debido a que ambos receptores provienen de la duplicación de un solo gen ancestral, pero no impide dirigir fármacos específicos a los receptores por separado.

Los agonistas de oprl1 que han usado los investigadores de Emory son completamente ciegos al receptor de opiáceos m, lo que sin duda les evitará una pila de trabas legales en su camino hacia la farmacia.

El receptor de la nociceptina  y la propia nociceptina están implicados en el control de varios procesos cerebrales tanto en humanos como en los demás mamíferos, y en actividades relacionadas con los instintos y las emociones.

La mayor parte de la investigación biomédica se basa en encontrar modelos animales válidos de la enfermedad humana que se quiere estudiar. Esto ya es complicado de por sí, pero se vuelve más difícil cuando la enfermedad es psicológica o psiquiátrica. Una innovación del trabajo de Emory es la técnica que emplearon para provocar un verdadero estrés postraumático a los ratones, que se basó en atarlos a una madera durante dos horas, ya que las campanadas o las descargas habituales no surgían el efecto deseado.

Información obtenida en: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/06/05/actualidad/1370452155_946113.html

Imagen obtenida en: http://ep00.epimg.net/sociedad/imagenes/2013/06/05/actualidad/1370452155_946113_1370454166_noticia_normal.jpg

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